martes, 1 de junio de 2010

Capitulo 2: Cazados




Celentaro

Concordato de Tauro
22 de Agosto de 3054

La lluvia había vuelto de nuevo, aunque no de forma torrencial como hacía unos días. Esto no era un consuelo para el teniente Von Hassel puesto que el trayecto hacia el punto de inserción se estaba haciendo en un vehículo de despegue y aterrizaje vertical o VTOL y no en el habitual tanque ligero Galleon. El teniente añadía a las malas condiciones meteorológicas el vuelo nocturno a ras de las copas de los arboles, con lo que estaba ya pensando en añadir en su lista de peores destinos a este planeta perdido en la periferia. Los otros VTOL de la lanza volaba en una formación abierta para maniobrar con seguridad y minimizar cualquier riesgo de colisión. El Sprint iba por delante utilizando sus sensores avanzados para detectar cualquier unidad oculta y dar tiempo a los otros a escapar. Por detrás iban los dos Ferret que transportaban a su escuadra y a la del sargento Becker, atrás quedaba un Ferret cañonero que cubría la retaguardia.



En el interior del Ferret solo se escuchaba el sonido de la turbina y el rotor principal. Los siete soldados estaban callados esperando la señal para entrar en acción. Todos sabían, incluido Von Hassel que no harían un descenso en rapel como de costumbre por culpa de la lluvia y el viento, con lo que el piloto tenia que arriesgarse a buscar una zona donde poder posarse y dejar su carga de infantería.

-Libélula Dos a Coyote, estamos a 30 de la ZA—aviso el piloto a sus pasajeros.
-Recibido Libélula Dos—contesto Von Hassel.
El teniente se quito momentáneamente los cascos—Chicos, preparaos. ZA a punto. Esperad a la luz verde-
Libélula Líder confirma ZA segura. Libélula Dos en ZA en 10-
Todos tenían a mano su equipo y sintieron como el Ferret tomo tierra suavemente. La luz del compartimento paso de rojo a verde. Se abrieron las dos compuertas y en menos de cinco segundos toda la escuadra de reconocimiento estaba en tierra.

En el cuartel general móvil el mayor Tadashi Akori supervisaba el movimiento de las fuerza de infantería, blindados y de los battlemechs. Tanto las fuerzas de infantería y los blindados estaban encontrando difícil moverse por los caminos embarrados, con lo que llevaban retraso. Los cosacos no disponían de aerodeslizadores para transportar a la infantería en este tipo de condiciones y para colmo, la única lanza de ataque de aerodeslizadores no se encontraba en el planeta. Los cosacos era principalmente una fuerza de battlemechs y el resto de fuerzas tanto, aeroespaciales, convencionales, como también la infantería, estaban destinados a defender habitualmente su base de operaciones y a realizar en algunos casos labores de apoyo a los battlemechs. Los cosacos no dominaban las operaciones combinadas y los jefazos tampoco hacían algo para solventarlo. El concepto de guerra moderno había ido adaptándose a uno más flexible en el que el battlemech ya no era la pieza más importante, ya lo demostró “El Zorro” al utilizar los grupos regimentales de combate en la cuarta guerra de sucesión. Así cuando hace unos días se vieron abocados a este escenario la mayor Wildford tuvo que exprimir los recursos disponibles y empezar a dar un papel mas importante al resto de fuerzas. Con inferioridad en numero y potencia de battlemechs, Wildford dejo recaer el protagonismo principal en las fuerzas de blindados después de la escaramuza de Sant Laurent utilizando sus fuerzas de battlemechs como fuerzas de acoso y reconocimiento. La compañía beta del décimo de caballería blindada había actuado admirablemente en los posteriores encuentros con las fuerzas piratas. Todas las fuerzas estaban intentando actuar en equipo y por ahora lo estaban consiguiendo. Tadashi tenia en cuenta que el oponente no eran mas que fuerzas irregulares, pero por algo se empezaba. De las adversidades siempre se aprende y desde luego Tadashi tenia una lista de sugerencias que presentaría al coronel Cherenkoff, pero por ahora tenia que preocuparse de otras cuestiones. Su equipo de reconocimiento se encontraba casi en su objetivo.
El grupo “Coyote” era su unidad mejor entrenada en operaciones especiales. Su incursión tenia como objetivo causar caos antes del ataque por parte de la compañía beta al pequeño aeropuerto al sur de la ciudad de Barse. Su oficial de comunicaciones, Hiro Asahi estaba monitorizando las frecuencias tácticas.
-Coyote a Mama Mapache, estamos sobre el objetivo-
—Recibido Coyote, mantenga la posición. Tiene quince minutos para el informe preliminar, corto y cierro—
—Señor, Coyote informa que ha llegado al objetivo. Comenzaran con una observación previa—
—Hai. Asahi-san, avise a León de que solo tiene 1 hora para llegar al primer punto intermedio—dijo el mayor Akori. El viejo oficial de origen kuritense escucho como el teniente Asahi terminaba de impartir las ordenes. Tenia 15 minutos de tranquilidad y aprovecho un rato para salir del trailer a tomar el aire.


Von Hassel utilizaba los binoculares electrónicos desde su zona aventajada para observar gran parte del complejo. La lluvia seguía cayendo sobre la zona con la misma intensidad pero no impido que el teniente se percatara que las fotos del aeródromo que había visto eran bastante anticuadas. De los dos hangares originales se había pasado a cuatro. Contó solo un par de pequeñas avionetas en el exterior, pero si vio una docena de camiones estacionados delante de uno de los hangares. Noto mucho movimiento en el aeródromo, parecía que todos estaban despiertos y estaban cargando los camiones. Von Hassel se dio cuenta de que se estaban preparando para irse.
—Sargento, tenemos un problema—y le paso los binoculares al sargento Daryl Kürsh que estaba justo a su lado.
El sargento cogió los binoculares y observo en la dirección que le señalo el oficial.
—¡Mierda! Están haciendo las maletas. Alguien les ha avisado de nuestros movimientos—
—No podemos esperar dos horas a que llegue León—dijo Von Hassel
—Señor, no tenemos artillería suficiente ni siquiera para molestarlos—
—Lo se Daryl. Dile a Moratti que busque una buena posición para su Zeus en la que pueda retirarse de forma segura—le dijo en voz baja a su suboficial—Ordena a Ehmke que lleve la ametralladora portátil a esa zona de rocas, desde ahí podrá cubrir la esquina sur del complejo. Cuando estáis todos en posición hablare con Mama Mapache—


—Mayor, tenemos a Coyote en linea y no tiene buenas noticias—
El Mayor Akori entro de nuevo en el cuartel general tirando el cigarro en el exterior. El teniente Asahi le paso unos cascos.
—Aquí Ronin, informe Coyote
Ronin, tengo ya a Coyote preparado, pero parece que los piratas están haciendo las maletas. Hay una docena de camiones que están cargando. Creo que solo llevan cargados un par y parece que los están cargando de uno en uno.—
—¿Fuerzas defensivas?—pregunto el kuritano.
—Media docena de todoterrenos, solo dos de ellos tienen montada una ametralladora en la parte superior. Hay varios nidos de ametralladora en el perímetro, pero no están muy bien posicionados. En cuanto a hombres, calculo sobre un pelotón o algo mas—dijo el joven teniente.
Coyote, diga lo que esta pensando—inquirió Akori.
—No tenemos potencia de fuego ni efectivos para inmovilizarlos. Hay buenas posibilidades de realizar nuestra misión original pero sin el apoyo de León, seriamos como pulgas picando a un perro, una molestia pasajera.—respondio con franqueza Von Hassel.
Mama Mapache va intentar que León acelere. Mientras tanto Coyote, vaya preparando su función pero no abran el telón hasta que no escuchen la señal. Cambio y corto.—


El sargento Kürsch iba en cabeza, seguido del soldado Avery. Habían tardado solo diez minutos en sortear la zona despejada entre el bosque y el edificio mas cercano.
—Cuidado jefe, parece que se esta despertando—advirtió Moratti por la radio desde su posición de francotirador que el hombre del nido de ametralladora más cercano empezaba a moverse.
Kürsch miro hacia donde estaba el teniente Von Hassel y vio como se tiro al suelo quedándose inmóvil. A Von Hassel le quedaban por recorrer unos 20 metros de zona despejada para llegar a una zona a cubierto.
Moratti estaba apuntando a la cabeza del pirata utilizando la mira de visión nocturna de su rifle Zeus con silenciador—Tengo linea de fuego despejada.—
—Negativo Cinco, dispare solo si detecta nuestra presencia—dijo el teniente en voz muy baja.
En el nido de ametralladora el pirata bostezo y sin abrir los ojos, con la espalda pegada a un muro de sacos de arena, se acurruco.
—Jefe, parece que solo tuvo una pesadilla. Dele tres minutos—dijo el francotirador.
—De acuerdo—
Kürsch dejo a Avery esperando al teniente detrás de unos bidones y se movió pegado a las paredes exteriores del hangar aprovechando las sombras. El sargento llego hasta la esquina del hangar, se agacho poniendo una rodilla en tierra y reviso su subfusil Rorynex comprobando que estuviera en modo semiautomático y que el silenciador estuviera bien colocado. Una vez todo en orden, aprovechándose de las sombras circundantes echo un vistazo desde la esquina. Observo que a unos 200 metros se encontraba el hangar donde estaban estacionados los camiones.
Daryl escucho la voz del teniente por el comunicador—Seis y Siete han pasado conmigo—
—Jefe, estoy en la esquina norte del hangar, vigilando—dijo el sargento.
—Vamos a ir hangar por hangar dejando el último para el final. Dejad los regalos bien escondidos—aclaro Von Hassel.
Después se dividieron en dos grupos y accedieron a los dos primeros hangares en completo silencio.


—Lo entiendo pero entonces tendré que dividir la compañía—respondió el capitán Fleshmann.
—Haga lo que tenga que hacer, pero hágalo ya—contesto el Mayor Akori.
—Si, señor. Corto y cierro—dijo vencido el jefe de la compañía de blindado.
Se corto la comunicación con el cuartel general y el sargento Valery Birss vio la cara de frustración de su oficial. El resto de la tripulación del colosal tanque Behemoth también noto su estado de animo, se hizo el silencio y volvió a su trabajo. El tanque de 100 toneladas seguía por el camino de tierra llevando una ruta de bajo riesgo de detección.
—Joder Birss, paseme con Caballero—exclamo el oficial.
—Enseguida capitán—el sargento Birss conmuto a frecuencia de compañía—En linea, señor—
Rino a Caballero
—Le recibo alto y claro Rino—respondió el teniente Robert Mann.
—Tengo nuevas ordenes para ustedes. Se adelantaran yendo a toda velocidad y tomaran la ruta mas corta para llegar al objetivo final. Cuando este casi sobre él contacte con Coyote y coordine el ataque con ellos.—dijo malhumorado Fleshmann.
—Señor, ¿podría decirme por que...?—
El enfadado capitán corto inmediatamente la pregunta—No, ¡cumpla las malditas ordenes!—
—Recibido, corto y cierro—dejándose de escuchar la estática.
El capitán Fleshmann se sintió culpable por pagar su frustración con su joven teniente, pero no había tiempo para explicarle toda la situación y comprometer la seguridad de la operación. El capitán esperaba tener la oportunidad de poder hablar con Mann y explicar la situación si su gente salia con bien de la misión.

La lanza Caballero acelero a su máxima velocidad de 60 km/h dejando atrás al resto de la compañía Beta. El teniente Mann reviso el mapa satélite en la consola del ordenador y eligió la ruta mas directa al objetivo saliendo del camino embarrado a través de los bosques para acabar en una carretera secundaria. La ruta seria mucho menos segura y posiblemente fueran detectados, pero estarían en 30 minutos sobre el aeródromo. A los pocos minutos llegaron a la carretera que no registraba ningún trafico ocupando toda la calzada. Los dos Manticore y la pareja de Bulldog llevaban las luces apagadas, con los conductores utilizando gafas de visión nocturna. La lluvia seguía cayendo y aunque lo hacía sin la fuerza de la semana pasada preocupaba al teniente ya que la efectividad de las armas de energía, las cuales eran las armas principales de los vehículos de su lanza, se vería reducida. En unos minutos cuando contactara con Coyote despejaría esas preocupaciones o las agravaría, de todos modos, pensó Mann, ser mercenario no siempre iba a ser fácil.

—Vía libre jefe—Von Hassel escucho a Moratti por su comunicador.
Los cinco hombres se movieron del segundo al tercer hangar rápidamente sin hacer ruido. Se apostaron a cada lado de la pequeña puerta lateral del edificio. La escuadra por ahora no había encontrado ninguna sorpresa en los dos hangares anteriores y esperaba que todo siguiera así. El teniente dio la señal y Avery abrió la puerta con una pequeña palanqueta oyéndose un leve chasquido. En la cara se le dibujo una expresión de disculpa cuando miro a Von Hassel y se retiro a uno de los laterales de la puerta. En el lado contrario Kürsch abrió la puerta lentamente con la izquierda y apuntó con su subfusil al interior. Cuando se abrió lo suficiente la puerta accedió al interior del hangar. Le siguió Shawn y después Von Hassel quedándose en el exterior MacDonell y Avery. Cuando se fueron acostumbrando a la oscuridad del interior se dieron cuenta que era un pequeño almacén dentro del hangar. Había una puerta en el otro lado de la pequeña habitación. En ese momento el operador de radio Shawn recibió una comunicación a través de su radio de campaña.
—Jefe, tengo a Caballero en linea—dijo en voz baja.
—Pásela a Cinco y que él responda—respondió en el mismo tono de voz Von Hassel.

Caballero a Coyote—dijo por quinta vez el teniente Mann—Caballero a Coyote, por favor responda—
—Aquí Coyote Cinco—respondió el soldado Moratti tranquilamente.
—Por fin, necesito hablar con Coyote Líder—reprendió el jefe de la lanza de blindados.
—Lo siento Caballero pero Líder esta bastante ocupado. Cinco le tiene que valer—
—Estoy a tres minutos del objetivo necesito que me informe del estado de las defensas y si tiene compañeros sobre el complejo sáquelos de ahí.—

El sargento Kürsch atravesó el umbral de la puerta que acaba de abrir. Desde su posición vio el resplandor de una luz en el lado opuesto del hangar. Había una fila de cajas amontonadas que impedía ver lo que había en el hangar. Siguiendo la fila hasta el final vio a que pertenecía la luz. La pequeña lampara iluminaba una caja de medio metro de altura en la que cinco hombres estaban jugando a las cartas, todos vestidos con monos de faena y con pistolas al cinto. La luz también dibujaba la enorme forma de un vehículo que estaba bajo una malla de camuflaje en el centro del hangar. Lo único que podía distinguir el sargento eran las orugas ya que no estaban cubiertas. Kürsch se refugio y se retiro hasta donde estaba el teniente y cuando llego a su altura con unos breves gestos le indico que había 5 hombres y un tanque. Von Hassel se dirigió al sitio donde anteriormente el sargento observo a los soldados piratas. Vio como se finalizó la partida y como dos de los hombres empezaron a quitar la malla de camuflaje pudiendo distinguir el tipo de tanque que era. Von Hassel trago saliva y de la mochila saco un bloque de C8 con detonador ya adherido y lo activo. Cuando vio que los otros 3 hombres empezaron a abrir las compuertas del hangar y los que estaban quitando la malla no podían verlo, se acerco sigilosamente al lateral del tanque y planto el bloque en uno de los discos que arrastraban las orugas. Un par de segundos después se retiro a su escondite anterior. Una vez se cercioro que nadie le había detectado, se marcho con el resto de sus hombres. Estos le esperaban en el pequeño almacén de la entrada lateral.
Cinco a Lider, tienen dos minutos para salir de ahi. Caballero ataca en 5—dijo Moratti.
—Recibido, cubranos Cinco—respondio Von Hassel en voz baja.
Coyote Cinco vio como sus compañeros de escuadra se movían rápidamente cubriéndose unos a otros de hangar a hangar. Cuando llegaron al primer hangar volvió su rifle hacia el nido de ametralladora y vio que el pirata se había despertado e iba a encarar la pesada ametralladora sobre sus compañeros. Moratti contuvo la respiración, apunto a la cabeza y tiro suavemente del gatillo del Zeus. Como si se oyera un pequeño petardo, la bala salio a una velocidad supersónica del cañón del rifle y en menos de medio segundo impacto en la frente del vigiá.
—Bandido abatido, retirada libre—dijo tranquilamente el francotirador.

Después de correr prácticamente un minuto hasta la zona de bosque desde el ultimo hangar escucharon un par de gritos que venían desde el complejo. Una vez todos a cubierto, Kürsch y Avery activaron sus detonadores. Inmediatamente los dos hangares que visitaron primero sufrieron sendas explosiones. Una lluvia de restos cayo sobre el aeródromo. El fuego y el humo se abrieron camino sobre los restos de los dos edificios. En ese momento apareció por la carretera la lanza Caballero disparando unas salvas de misiles de largo alcance.
Coyote a Caballero, hemos visto que las fuerzas piratas disponen como mínimo de un tanque pesado—dijo Von Hassel.
—Recibido—respondió el oficial de los blindado.
Desde su privilegiada posición, el teniente vio como los primeros vehículos de los cosacos que entraron fueron dos Bulldog que barrieron la entrada con fuego de MCA. De los cañones de las torretas de ambos tanques salieron rayos de color rubí que impactaron sobre uno de los camiones que escapaba por la entrada principal. La parte delante del camión se derritió y posteriormente explotó. Los dos achaparrados tanques rodearon los restos humeantes del vehículo y entraron en el complejo. Justo detrás aparecieron dos tanques pesados Manticore que siguieron disparando fuego de misiles de largo alcance sobre el hangar que estaba mas al norte. Los veinte misiles convirtieron el edificio en una montaña de hierros y planchas metálicas. De las ruinas del edificio salió un enorme tanque como el que Von Hassel vio en el otro hangar. El teniente de infantería lo reconoció como un Von Luckner, un tanque preparado para combatir a cortas distancias. Los tanques de los cosacos empezaron a abrir la formación e imprimieron la máxima velocidad a sus motores para alejarse del lento Von Luckner. Los dos Bulldog estaban ya en las pistas y estaban haciendo estragos sobre los camiones de transporte y la infantería, mientras los Manticore se habían separado y se movían en paralelo al perímetro del aeródromo disparando sus cañones de partículas sobre el lento Von Luckner que intentaba seguirlos. El segundo Von Luckner apareció del hangar que todavía seguía en pie y su torreta comenzó a girar buscando a uno de los Bulldog. El teniente Von Hassel sonrió maliciosamente y apretó el radio control detonador. La pequeña explosión parecía que no había dañado al pesado tanque, pero un segundo después el tanque empezó a girar sin control y perdió la cadena de la oruga izquierda. El Von Luckner saboteado quedo quieto en medio de las pistas delante del hangar viendo como sus posibles presas se alejaban y lo aislaban del combate.
—Sargento, vaya a la entrada principal y desde un lugar cubierto, domínela. Llevese a MacDonell y Ehmke—ordeno Von Hassel.
—Si señor—respondió Kürsch—Vamos chicos—
El líder Coyote activo su comunicador—Cinco, cubranos de nuevo. Yo, Cuatro y Siete vamos a entrar de nuevo—

El Manticore del teniente Mann estaba siendo perseguido por el primer Von Luckner que le estaba lanzando salva tras salva de misiles de largo alcance. Su superior velocidad estaba llevando el combate a una distancia media que daba ventaja al tanque de 60 toneladas. El tanque de los cosacos llego casi al final de la pista de aterrizaje y realizo un giro de casi noventa grados en dirección norte. El joven teniente giro la torreta hacia el tanque pesado enemigo y apunto sus armas sobre el. Los diez misiles fallaron por unos metros pero el rayo azul del cañón proyector de partículas impacto en la parte inferior de la torreta. El blindaje absorbió la energía del disparo pero las laminas de metal se fundieron sobre el sistema de giro de la torreta dejándola inmóvil en esa posición. El tanque de 75 toneladas se había vuelto un enemigo mas fácil de derrotar. Con el otro tanque inmovilizado y aislado ordeno al Manticore de Brandon Callahan dar la vuelta y ayudarlo. Mientras, su Manticore seguía a su velocidad de 63 km/p sobre la pista principal y vio como el Von Luckner intentaba apuntar y disparaba una ráfaga de MLA sobre él. El conductor realizo un fuerte giro hacia la derecha y encarándose con el enemigo, así los misiles enemigos pasaron de largo. Freno en seco y se noto como derrapo el tanque sobre la superficie mojada de la pista, dando marcha atrás seguidamente. Mann encaro la torreta de nuevo sobre el tanque enemigo y disparo otro rayo azul de partículas junto con una salva de MLA. El rayo de energía incidió sobre el blindaje lateral izquierdo, fundiendo parte de la protección de las orugas y sobre esa misma zona cayeron los misiles de largo alcance que limpiaron todo el blindaje restante de esa localización. A máxima velocidad marcha atrás el teniente Mann vio a su derecha como aparecía el tanque de Callahan que disparo también su CPP y su AMLA sobre el Von Luckner herido. El ataque de su compañero termino con el tanque enemigo, aun fallando el arma de energía, si impactaron seis misiles que acertaron en el deposito trasero de municiones del tanque pesado. El Von Luckner salto y reboto en el suelo con la explosión de los proyectiles del cañón automático y los misiles quedando con su parte inferior boca arriba.
Mientras tanto, los dos Bulldog seguían esquivando el fuego del Von Luckner inmovilizado por el sabotaje de Coyote. Los dos tanques de 60 toneladas se concentraban en la infantería enemiga utilizando su MCA y su ametralladora frontal y estaban haciendo una auténtica carnicería. Una vez acabaron con el ultimo camión rodearon los restos del hangar que estaba mas al norte para intentar cubrirse del tanque enemigo saboteado. La torreta del Von Luckner giro hacia las pistas para disparar a los Manticore que acaban de destruir a su compañero gemelo. En ese momento corriendo por el arco trasero del tanque, apareció el teniente Von Hassel con parte de su escuadra.
Coyote a Caballero, estamos sobre el tanque inmovilizado. Vamos a asegurar la maquina—dijo el teniente.
Se cubrieron con la parte posterior del tanque. Shawn le paso a Avery su carga de C8 y la dividió en dos bloques. Tomo el bloque menor y le puso el detonador. Este se subió al tanque y puso la carga en la escotilla de la torreta. Avery salto del tanque y los tres hombres se metieron debajo del blindado. Shawn activo el radio control detonador y se escucho un sonido sordo junto con un golpe metálico. Von Hassel y Shawn se parapetaron apuntando hacia la entrada de la escotilla y cubrieron con sus subfusiles Rorynex a Avery que volvió a subir al tanque por uno de los laterales. La torreta empezó a girar para mover el monstruoso cañón hacia su zona trasera. El veterano soldado de los cosacos escucho las voces de los tripulantes del tanque gritando en el interior del mismo y con una calma pasmosa lanzo dos granadas de fragmentación por la escotilla. Se lanzo a la pista y se cubrió con el propio tanque, acto seguido dos explosiones en el interior del blindado silenciaron las voces del interior.

La mayor Josephine Wildford entró en el cuartel general móvil y saludo al mayor Akori.
—Hola Tadashi, ¿como ha ido lo de la pista de Barse?—dijo la oficial.
—Komba-wa, Wildford-san. Mejor de lo esperado si cabe decir—dijo cortesmente el oficial de infantería.
Wildford acaba de salir de su ´mech y llevaba todavía sus pantalones cortos junto con el chaleco refrigerante. Tenia ojeras y el kuritense sabia que estaba bastante cansada.
Coyote advirtió que los piratas se estaban preparando para marchar y tuvimos que adelantar el ataque—mientras se dirigían al mapa holográfico y puso la imagen satélite en tres dimensiones del aeródromo.
—El ataque se realizo con una fracción de las fuerzas blindadas que fueron las que llegaron antes de que los piratas pudieran preparar su huida. Nuestras fuerzas se toparon con fuerzas enemigas blindadas, pero a pesar de ello se encargaron de ellas y sin ninguna baja.—
—Excelente—respondió Wildford, aunque noto algo en el tono del viejo kuritano—Pero....—
—Cuando Coyote y Caballero empezaron a asegurar la base se produjo un contraataque por parte de fuerzas de battlemechs piratas—Wildford seguía escuchando con atención a Tadashi. Los iconos de la fuerza enemiga aparecieron sobre el mapa holográfico—Era una lanza de exploración ligera-
—Por suerte en pocos segundos llegaron el resto de fuerzas de la compañía Beta del décimo de caballería e hicieron huir a la lanza de ´mechs—Tadashi siguió mostrando la ruta de huida de los piratas.
—Entonces, lo que queda de las fuerzas de los piratas se están retirando hacia sus naves de descenso—dijo Wildford con satisfacción.
—Así es Wildford-san—dijo asintiendo el oficial—Por los comunicados de las FDCT que hemos recibido, van a realizar un gran ataque sobre las naves de descenso.
—Bueno, nosotros ya hemos cumplido las clausulas de defensa civil del contrato. Ahora ya todo dependerá de las peticiones de nuestro querido oficial de enlace con las FDCT—sentenció la oficial—Bueno, creo que me voy a dar una ducha y a descansar una o dos horas. Tu deberías hacerlo mismo Tadashi, ya no somos unos críos. Por cierto, felicita a todos, han hecho un gran trabajo.—y se marcho del cuartel general móvil.
Tadashi sabia que Wildford tenia razón—Teniente Asahi, avise al capitán Corrigan que él es el oficial de guardia hasta el amanecer.—
Sin esperar la respuesta del oficial de comunicaciones salio del camión de mando y se fumo un cigarro antes de acostarse.

4 comentarios:

Magister_Mortis dijo...

Hacía ya tiempo que no publicabas algo por aquí, y la verdad es que la espera ha sido buena :P Espero el capitulo III con interés :)

Un saludo!! ^^

Roh dijo...

Pues si, hacia ya tiempo. Este mes de Mayo ha sido un infierno, pero ya paso.
Ya estoy mas libre para retomar proyectos, entre ellos este.

Gracias por esperar pacientemente...

Mad dijo...

Muy bueno, me ha gustado este también.

Migue dijo...

Los Cosacos vuelven por sus fueros... ahora tendremos que ver cual es el papel que le asignas a cada uno...