lunes, 2 de marzo de 2015

Capitulo 7: El Regreso

Outreach
Marca Sarna, Mancomunidad Federada
25 de Abril de 3055

Dos meses había estado fuera del planeta. Dos meses que no había estado cerca de una ciudad. Tres semanas de operaciones de combate y el resto del tiempo encerrada en una nave de descenso. Ese era el resumen del último contrato con la ManFed. Diane estaba satisfecha por los beneficios económicos y materiales conseguidos, no así por otros detalles de su patrón, algo no había cuadrado pero ya lo tomaría en cuenta para la siguiente negociación con la Mancomunidad. También había sido el primer contrato que no estaba Caitlin al mando, Rodriguez la había sustituido. Antonio la mantenía relevada de sus obligaciones a pesar de que el plazo de la oferta de la Mariscal Stromp había finalizado en Febrero. Mañana hablaría con ambos pero, ahora, solo contaba que el taxi casi le había llevado a su casa.

El apartamento se encontraba en penumbra. La luz de la estrella naranja se filtraba por algunas de las cortinillas que no estaban del todo bajadas. El salón olía a incienso perfumado con lo que Diane supo que Mei-Ling había ido hoy a su casa y como siempre todo lo había dejado perfecto.
Dejo parte de sus bártulos en un rincón de la cocina y permitió que la luz entrara en la casa. La estrella de tipo K del sistema Outreach estaba casi a punto de empezar a desaparecer tras el horizonte. Se concedió un par de minutos mientras veía como la puesta del sol naranja ocurría sobre el lago Kearny. Esta era una de las razones por la que había comprado el apartamento, sus vistas al lago. Siempre lograba relajarla, aunque hoy no lo estaba consiguiendo. Las cosas empezaban a cambiar, quizás tuviera que dejar este lugar.
—No hay que esperar la armonía, hay que buscarla en el camino—Se dijo a si misma, recordando las palabras de su tutor de la infancia.
Diane salió de su contemplativo estado y se fue directamente al cuarto de baño. Busco las sales aromáticas, empezó a llenar la bañera, fue a la cocina a hervir agua, dejo lista la antigua tetera de su abuela en una sencilla bandeja de bambú y después de mas de dos meses se pudo dar un relajante baño mientras se tomaba un té.
Ya había anochecido completamente cuando volvió al salón. Activo el Trideo y se sentó con las piernas recogidas en el amplio sofá. El noticiario informaba acerca de lo ocurrido hacia tres días. Aunque Antonio les había hablado sobre el tema ahora que Diane lo estaba viendo en las noticias este tomaba una dimensión distinta, de cómo podía afectar a la gente corriente del planeta. El debate que se estaba emitiendo mostraba las opiniones de algunos periodistas y contertulios acerca de dicho hecho.
Diane subió el volumen del Trideo—Kevin, hay que aceptarlo, Jaime Wolf ya no es el comandante en jefe de los Dragones de Wolf—Dijo un hombre de mediana edad con traje y una pajarita roja.
—Claro que lo acepto Josh, pero la cuestión es que ocurrirá ahora con el gobierno planetario—respondió el tal Kevin.
—Desde que tomaron el gobierno de Outreach los Dragones se han inmiscuido poco en la política civil—
—¿Poco dices? Gracias a ellos volvemos otra vez a estar en el mapa de la esfera interior y han realizado cambios importantes en materia de seguridad, educación, sanidad, etc. Todos estos cambios los impulso Jaime Wolf, trasladándolos al gobierno—
—Si, pero lo que me refiero es que no hicieron cambios ostensibles en la forma de gobierno. ¿Cambiaron políticas? Si ¿Destituyeron al equipo de gobierno? No—
—Jaime Wolf mantuvo una estabilidad que dio pie a una recuperación económica del planeta. La cuestión es que hará Alpin. Con MacKenzie, quizás si podíamos esperar mantener una misma línea—
—Sigue siendo el nieto de Wolf. Según mis fuentes tiene en alta estima a su abuelo y …—
—Tus fuentes están borrachas. Según he investigado Alpin pasa mucho tiempo con los guerreros adoptados de los Clanes. Quien sabe que hará ese chaval que no llega a los 20 años, el cual no creo que se haya tirado todavía a una...—Diane apago el trideo harta ya del debate y se tiro en el sofá. Estaba cansada pero no quería quedarse en el apartamento máxime cuando se había llevado 3 semanas en una nave de descenso. Se levanto, se empezó a arreglar buscando algo entre informal y sofisticado. Unos veinte minutos después salió de su edificio y se sumergió en la vida nocturna de Inland North.

El distrito de Inland North se había ganado en estos años la reputación de “centro de marcha” de Harlech. En este sector se hallan numerosos locales nocturnos y bares abarrotados habitualmente con mercenarios, estudiantes y turistas buscando un lugar de relax y diversión. En las aceras, cada pocos metros, los locales tienen montado barras ofreciendo bebidas y platos de distintos planetas de la esfera interior. Entre esta multitud de lugares Diane decidió ir a uno de sus locales favoritos, el Fuji, un restaurante japonés frecuentado por un conocido. Le gustaba el sitio porque a diferencia del resto de lugares del distrito es bastante tranquilo, pudiéndose conversar mientras se degustaba una excelente comida. Cuando entro una joven vestida con un kimono de color verde jade le hizo el tradicional saludo japonés y le guio hasta de las mesas bajas disponibles. Un minuto después un hombre con marcados rasgos kuritanos enfundado en un kimono negro muy sencillo se acerco a su mesa y le saludo también a la manera tradicional mientras mostraba una sonrisa.
—Oyasuminasai Diane-san! Un placer inesperado el que concede a mi humilde casa al visitarnos—
—Domo arigato, Hayao-san—
—¿Espera a alguien Diane-san o viene sola? —dijo el kuritense arqueando una ceja mientras sonreía de forma picara.
—Esta noche vengo sola Hayao-san. Solo quiero cenar tranquilamente y después charlar un poco, sino esta muy ocupado—
—Oh, muy bien. Le diré a Misune que le traiga la carta. Antes de irme, permita recomendarle los Maki de Flynn con salsa de soja y sésamo, están deliciosos—
—Los probare Hayao-san, domo—

Diane decidió dejarse aconsejar por Hayao y probo el plato que le recomendó pareciéndole exquisito. Mientras lo saboreaba recordó cuando un nativo de Outreach había contado la historia del Flynn. Este era  un pescado originario del planeta similar al atún rojo que se encuentra en el mar Argosyan. Su hábitat se haya, mas concretamente, al sur del Remus, el otro continente de Outreach. Antes no estaba muy valorado debido a la distancia a la que se encontraban los caladeros de los grandes centros urbanos del planeta. Este pescado se fue convirtiendo en un producto exclusivo desde que los Dragones llegaron después de la cuarta guerra de sucesión debido al acceso restringido a Remus instituido por los “nuevos administradores”. Desde entonces muy pocos barcos podían llegar a esas aguas y capturarlo. La exclusividad del Flynn era una consecuencia, según algunos, de que en Remus los Dragones guardaban sus secretos mas oscuros. Aquel que se acercara sin el consentimiento de los mercenarios “al otro lado de la montaña” tenia todas las papeletas de ser volatilizado sin previo aviso. La realidad era que Remus estaba deshabitado y los Dragones lo utilizaban como escenario para entrenamientos y reparación. En la zona central tenían una gran instalación las Zonas de Pruebas Tetsuhara, la principal zona de entrenamiento para los Dragones. De vez en cuando los Dragones invitaban a otras unidades mercenarias a entrenar con ellos, como por ejemplo los Demonios de Kell, la Legión de la Muerte Gris y otras de categoría A*. Este código valoraba que se encontraban entre las mas profesionales y fiables unidades mercenarias de la esfera interior. Los Cosacos nunca habían estado al otro lado de la montaña pero si las cosas seguían así no tardarían en invitarles según Cherenkoff. La verdad es que en ese aspecto Diane no podía contradecir a su superior y amigo; nueve contratos todos finalizados con éxito, algunos con mas solvencia y otros con muchas perdidas. Llegado a este punto la mercenaria decidió dejar de pensar en el pasado y empezó a prestar atención a su alrededor.
Diane había ya casi terminado de cenar y la chica que le atendía le pregunto si todo había estado a su gusto. Respondió que si y la muchacha le indico que Hayao-san quería invitarle a un refrigerio en el patio. Acepto y siguió a la muchacha hasta un patio que se encontraba en la parte posterior del restaurante. Diane ya había estado un par de veces en esta zona. El patio era de forma rectangular y estaba por debajo del nivel del restaurante medio metro. Había un gran estanque que ocupaba casi todo el patio. El estanque lleno de carpas se llenaba con una fuente creada con bambu. La forma del estanque dejaba dos islas, una el doble de tamaño que la otra, que se unían mediante un pequeño puente rojo de madera. Unas losas blancas irregulares conformaban un camino desde la entrada hasta una pequeña pagoda donde se encontraba en la isla mas pequeña donde le esperaba sentado con las piernas cruzadas Hayao Sadae. La muchacha le acompaño y se fue. Hayao se encontraba junto a una pequeña mesa oscura donde había una bandeja sobre la que reposaban dos pequeñas tazas sin asa y una botella de cerámica blanca sin ninguna marca. La mercenaria se sentón en el lado opuesto de la mesa a la misma forma que su anfitrión. Hayao le sirvió más o menos la mitad de la pequeña taza y dejo la botella en mitad de la mesa. Diane tomo la botella y la sirvió de la misma forma a su anfitrión. Noto que la botella esta fría.
—Kampai—dijo Hayao.
—Kampai—respondió Diane y después se tomo el contenido. La fuerza del sake, aunque mitigada por el frio, hizo que carraspeara.
Hayao rio y sirvió mas sake—Hoy hace muy buena noche Diane-san. Dentro de poco el calor llegara—dijo el kuritano.
Diane observo a su anfitrión y este siguió hablando—Pero antes llegara una tormenta, se nota en el ambiente—
—Quizá podáis hablarme de lo ocurrido estos últimos días, he estado fuera como sabréis—
—Solo se lo que se ve por las noticias y lo que me comentan los clientes—respondió tomándose un poco de sake.
—Seguro que es más de lo que yo se—
—El viejo Lobo ya no es el líder de la manada. Lobos mas jóvenes han conseguido arrebatarle su posición—dijo Hayao mientras giraba la cabeza para mirar al estanque—Dicen que el nieto del lobo escucha otras voces y que no quiere seguir el camino de su abuelo. La manada esta dividida y en la guarida está llena de enemigos del viejo Lobo—
—No son buenas noticias—dijo preocupada la mercenaria y bajando su mirada a la taza de sake.

—Hai. Es el final de una generación de grandes guerreros, muertos casi todos están; el Zorro, el Dragón y ahora puede ser el turno del Lobo— 

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