lunes, 28 de junio de 2010

Capitulo 4: El Funeral


Kestrel
Marca Crucis, Mancomunidad Federada
17 de Noviembre de 3054

El amplio salón estaba completamente abarrotado. A los invitados les resultaba difícil llegar hasta la mesa para coger los canapés y las bebidas. El volumen de las conversaciones era bastante alto y sobre todo alegre en contraposición del evento para el que estaban reunidos. La mitad de los invitados iban ataviados con sus uniformes de gala, casi todos de las Fuerzas Armadas de la Mancomunidad Federada. Había desde mechwarriors, que llevaban sus insignias en rojo, pasando por pilotos aeroespaciales y hasta algún que otro medico. Algunos llevaban la característica capa azul mientras que otros, debido al calor ya se la habían quitado. Mientras en el exterior de la casa solariega de dos plantas, jugando en el jardín se encontraban una docena de niños vigilados por algunos padres.

Viendo todo esto, Dominic Wade se sentía turbado por la celebración del funeral. Hacia unos minutos que había llegado y todavía le costaba asimilarlo. Según le comento Carol, las raíces de su familia eran irlandesas y su padre había dejado muy claro que esta era la forma como deseaba que se le despidiera de esta vida. Para Dominic no era la primera vez que venia a esta casa y tampoco era el primer funeral al que asistía en ella, aunque todo era distinto a esa anterior vez. Carol le había invitado al funeral porque él se encontraba en Kestrel por unos temas burocráticos y por ser amigo de la familia. El Leftenant-General Michael O´Reese había muerto hacia ya casi dos semanas de un infarto al corazón, pero se había retrasado la celebración del funeral hasta este día para poder avisar a la familia y amigos mas cercanos, y dar tiempo a la mayor parte de ellos para que llegaran al planeta.
Dominic llevaba su antiguo uniforme de las FAMF ya que Carol se lo había pedido en honor a su padre. El mechwarrior se sentía incomodo con él, hacia 2 años desde su licenciamiento que no se lo ponía y le estaba un poco justo. Habiendo estado en Kestrel varias veces conocía el clima de la zona y había dejado la capa en el hotel. Prefirió esta vez no llevar las botas altas evitándose poner las incomodas espuelas.
El piloto estaba en la entrada del salón y comprendió la dificultad para conseguir una bebida, así que decidió salir al exterior a tomar algo de aire y se quedo en el porche refugiándose del sol del mediodía. Se mantuvo de pie, un paso por delante de la puerta de entrada a la casa y cerro los ojos. Dejo que los buenos recuerdos vinieran a su mente. Rememoro las vacaciones de verano del 45 que paso con Jeremy y Carol en esta misma casa, formándose un sonrisa en su cara y empezó a reírse en voz alta.
Tiene que ser bueno el chiste—dijo una mujer a su lado.
La voz de la mujer lo saco de su mundo pasado, abrió los ojos y giro la cabeza hacia donde escucho la voz.
—Me lo puede contar, así no se ríe usted solo—dijo la mujer.
Dominic vio una mujer pelirroja sentada en un banco del porche vestida con un desconocido uniforme militar. La atractiva mujer, que posiblemente tendría su misma edad, sobre los treinta y tantos, llevaba su extraño uniforme con desdén, desabrochado el cuello del uniforme y un par de botones de la guerrera. Los cabellos le caían lacios hasta los hombros. Tenia un vaso ancho de liquido ambarino con hielo en la mano derecha mientras sus ojos verdes estaban clavados en Dominic.
—Parece ser que tampoco fue el más listo de su promoción en el ICNA—
—¿ Como sabe...?—pregunto Dominic con cautela
—Por el damero negro y blanco—dijo la mujer pelirroja señalando con el dedo al las dos lineas de cuadrados blancos y negros que había en el extremo del fajín de su cintura.
Dominic resoplo y en voz baja dijo—Seré idiota—
Con un ladeo momentáneo de la cabeza la mujer se lo confirmo—Pero solo un poco—dijo con algo de malicia.
El piloto se sentó en el mismo banco dejando un poco de espacio entre ambos y con más detenimiento se fijo en el uniforme de la mujer. La chaqueta era blanca con las insignias doradas de rango en las hombreras de color rojo. Llevaba varias series de dobles botones rodeados de cordaje rojo para cerrar la guerrera a un lateral del pecho. Mientras, los pantalones, que no iban muy ajustados, eran de un color gris ceniza. El estilo del uniforme le sonaba a Dominic pero su memoria no recordaba a que ejercito o unidad pertenecía, pero tenia claro que era una oficial y con rango mínimo de capitán. Debajo de donde se encontraban las insignias de rango estaba el emblema de la unidad representado por un parche negro con forma de polígono de cinco lados. Este pentágono irregular estaba invertido, teniendo los motivos y la escritura todo en amarillo. Lo que le llamo la atención fue las dos palabras en cirílico que estaban en la parte superior junto con los dos sables de caballería cruzados en la parte central con dos estrellas de cinco puntas a cada lado y un ´mech del tipo Rifleman debajo de las espadas. Dominic no había visto nunca ese emblema pero podía suponer que fuera originaria de Tikonov o de la Liga de los Mundos Libres por la escritura cirílica. A si mismo, el mechwarrior también se fijo en las cintas de campaña, de las que contó ocho. De todas ellas se fijo en dos, una era roja con un dragón negro y otra de fondo negro con un circulo plateado. La primera no le sonaba, pero la segunda era el Sol de Plata, la cual había recibido el también.
—Soy Dominic Wade, teniente, retirado del servicio—dijo mientras le ofrecía la mano
—Teniente Coronel Selina Kyle, en activo y con dos copas de más—Kyle nada mas levanto unos segundos la copa a modo de saludo—Y bien, teniente retirado del servicio ¿como es que todavía no ha comenzado a beber como dios manda? Sabe que esto es un funeral irlandés y es una ofensa al difunto no divertirse—
Dominic retiro la mano y se acomodo en el banco—Hasta hace 5 minutos no sabia de que iba esto. Y por cierto, señora, si no le importa contestar una pregunta, ¿ a que unidad pertenece ? No reconozco el uniforme ni la insignia—
Kyle lo miro con cara extraña, y acto seguido empezó a reírse a carcajadas. Dominic estaba intentando ser cortes y la actitud de la oficial empezaba a ofenderle. Pasados unos segundos la coronel comenzó a calmarse.
—Lo siento, pero intuía que eras de por aquí y por eso he reaccionado así. Parece que tu cara de pocos amigos indica que no—Los restos del ataque de risa todavía se notaban en la voz de la mujer pelirroja—Ya he recuperado el control. Pertenezco a la unidad mercenaria de los Cosacos de Cherenkoff—
—Vaya que casualidad, yo también soy mercenario. Pertenezco al regimiento Delta del Duodecimo de los Rangers de Vega. Llevo el uniforme de las FAMF porque me pidieron que me lo pusiera en el funeral—
—Los Rangers de Vega, una unidad muy respetada—Kyle tenia un tono mas interesado.
—Si, pero estoy en tramites para montar mi propia unidad—
—Interesante. Pues que tengas suerte al hacerlo, la vida del mercenario no es siempre tan de color de rosa como algunos la pintan. No todas las unidades pueden ser como los Dragones de Wolf, los Demonios de Kell o la Caballeria Ligera Eridani. Si ademas unimos la responsabilidad del mando, puede llegar a absorberte la vida—Kyle lo dijo con un tono bastante serio.
—Coronel, la banda roja con el dragón negro, ¿a que campaña se refiere?, si no le molesta la pregunta—
—Por favor Dominic, llamame Selina, nada de coronel o señora—
—Perdone, co..., digo señor..., perdón, Selina—
—Esa banda se debe por nuestra participación en la defensa de Luthien contra los jaguares y los gatos nova—Todo deje de alegria en la voz de Kyle desapareció.
—¿ Estuvieron en Luthien ?—pregunto con asombro el ex-teniente.
—Si y antes de que sigas en esa dirección te diré; primero, si, fue una gran batalla y segundo, no me gusta hablar de ese tema—la coronel volvió a beber de su vaso
—Lo siento...—
—Deja de lamentarlo y de excusarte, eso es un signo de debilidad y cuando estés al mando no te puedes permitir que los demás te vean dudar o demostrar vulnerabilidad—
—Oiga, habitualmente no soy así, sabe. Llevo aquí diez minutos y este no es el ambiente que me esperaba—dijo con tono indignado.
—Los funerales causan ese efecto—Kyle dejo una pausa y volvió a beber de su vaso—Ya que me has perdido el respeto, ¿ familiar, amigo, enemigo o subordinado ?—
—Amigo de la familia. Era compañero en el ICNA del hijo del Leftenant-General—dijo Dominic ya mas tranquilo
—Pensaba que el General solo tenia una hija—
Dominic bajo la cabeza y en hablo en tono melancólico—Bueno, ahora es así. Jeremy murió hará unos tres años probando un nuevo modelo de Marauder para General Motors, yo era su compañero en el programa de pruebas—
—¿ Era buena persona ?—pregunto Kyle.
La pregunta de la oficial le sorprendió y tardo algunos segundos en responder—Si. Era una persona tolerante, leal y tenia un gran sentido del humor. Estaba destinado a hacer grandes cosas—
—Veo que eran buenos amigos—
—Fue de los pocos que me aceptaron cuando estuve en el ICNA. Mi familia no es noble ni es rica ni tiene tradición militar, sabe. Yo accedí al ICNA gracias a esto—Se señalo la insignia del Sol de Plata—Yo estaba en un batallón de adiestramiento al que logre acceder por mis buenas notas académicas en el instituto, allá en Galax. Cuando me condecoraron, las FAMF me dieron una beca y pude ir al ICNA. Era mayor que la mayoría de estudiantes y muchos me veían como el chico pobre que los profesores adoraban y ponían de ejemplo—Dominic levanto la cabeza y se le dibujo una media sonrisa en la cara—Los alumnos “nobles” no me soportaban y me aislaron. Me pase mi primer semestre sin hablar apenas con nadie, Jeremy fue el primero que me empezó a tratarme con respeto y se convirtió en mi mejor amigo. Yo le ayudaba con los simuladores y el me ayudo en la escuela de oficiales. Dios, como odiaba Historia Militar—
La mercenaria se levanto rápidamente sin mediar palabra y entró en la casa.
Hablo para si mismo—Joder Wade, otra mujer a la que aburres—
Cuando se iba a levantar del banco, apareció de nuevo la mujer pelirroja llevando en una mano dos vasos con hielo y una botella de whisky irlandés en la otra. Se sentó, le dio uno de los vasos y lleno los dos.
—Mi jefe tiene un dicho:”Nunca es mal momento para una copa”. Aunque él lo plasma mejor con vodka, yo prefiero el whisky—dijo la coronel levantando el vaso—Por los mejores, que siempre son los que se van antes—
Wade y Kyle brindaron, bebiéndose ambos sus copas de una vez. Se empezó a escuchar a la gente cantar en el interior de la casa, la fiesta por el difunto iba in crescendo.

Carol se estaba agobiando por el ambiente de la celebración. Todos estaban divirtiéndose y contando anécdotas de su padre. Dentro de un rato servirían la comida en el jardín posterior y necesitaba olvidarse de los preparativos. Ya había dado ordenes a Maggie para que ella se encargara de todo. La joven salio del salón donde se empezaban a escuchar canciones subidas de tono por parte de la oficialidad de las FAMF. De repente se acordó que no había visto a Dominic y aunque le dijo que iría al funeral, comprendería que al final hubiera decidido no venir. Maggie le hizo una señal de que la mesa de los niños estaba preparada y fue a avisarles. Salio por la entrada lateral de la vieja casa a la zona de césped donde estaban todos. Rodeo parte de la casa y llego hasta el grupo de pequeños. Les aviso de que les habían preparado ya la mesa de la comida. Los niños gritaron de alegría y se fueron todos corriendo hacia el jardín de la parte de atrás rodeando la casa. Cuando se volvió para seguir a los niños vio a Dominic sentado en el banco del porche hablando con una mujer que iba también de uniforme. Carol se dio la vuelta dándole la espalda, se arreglo su cabello rubio dejando perfecta su cola, aliso bien el traje oscuro de una pieza que vestía y se coloco bien el escote. Cuando ya pensó que todo estaba todo perfecto, se dio la vuelta y se dirigió al porche.

La joven O´Reese llego al porche y saludo a Dominic—Hola Dominic, creía que no habías venido—
El piloto se levanto y fue a abrazarla—Hola Carol. Llegue hace solo un rato.— y le echo un vistazo de arriba a abajo—Guau, Lynn, estas estupenda—
—Tu también lo estas con tu viejo uniforme. Veo que estas en buena compañía—mirando a la mujer pelirroja
—Selina Kyle—dijo la mujer dándole la mano.
—Selina—pensó Carol—¿ La hija del barón Gates ?—
—Si, la misma. Mi padre le expresa su sentido pésame por la muerte de suyo. También pide perdón por no poder acudir al funeral por motivos de salud.—
—Gracias. Fue un infarto, al igual que mi padre, ¿no es así?—
—Si, aunque tuvo mas suerte que el suyo. Mi padre siempre me dijo que el Leftenant-General nos sobreviviría a todos, que estaba hecho de acero y miomero. Lo lamento.—
—La muerte nos iguala a todos ante Dios—dijo Carol.
—Creo que es el momento de una retirada táctica. Voy a buscar algo mas de bebida. Nos vemos mas tarde—La oficial mercenaria se retiro al interior de la casa.

Carol y Dominic se quedaron a solas en el porche mirándose el uno al otro.
—Joder Lynn, ¿porque has sido tan cortante?—
—¿y tu porque no me buscaste antes? Te parece bonito dejar a la hermana de tu amigo sola en medio de tanto oficial borracho—Dijo mientras le colocaba bien la guerrera a Dominic.
—Siempre igual Lynn, respondiendo una pregunta con otra pregunta—
Dominic se sentó de nuevo en el banco—Me sentía atrapado en el salón, salí aquí afuera y empezamos a hablar. Nada mas—
Carol se acomodo junto al piloto y se apoyo en su hombro—Dicen que pudo ser la comandante de regimiento mas joven desde Morgan Hasek-Davion, cuando le llego la oportunidad la rechazo y se hizo mercenaria. Comentan que le rompió el corazón a su padre. Se pasaron casi seis años sin hablarse. El orgullo desmedido funciona en muchos aspecto de la misma forma que la culpa. Yo ya he aceptado lo que ocurrió y nunca te he hecho responsable Dominic. Deja de culparte por lo que le sucedió a Jeremy—dijo la joven O´Reese.
Dominic estaba mirando la copa de whisky con tristeza.
—Por lo que se, tu anterior acompañante hizo las paces con su familia y consigo misma hace un año. Si ella ha podido hacer eso, porque no puedes hacer tu lo mismo conmigo—dijo dulcemente Carol.
La tristeza abandono la cara de Dominic cambiándola por una media sonrisa.
—Gracias Lynn, esto significa mucho para mi, de verdad—dijo Dominic y después le beso en la mejilla.
Con una gran sonrisa Carol se levanto y cogió de la mano al mechwarrior—Vamos, te invito a una copa—
—De acuerdo, tu invitas. Por cierto, mi celosa O´Reese, ella solo me estaba aconsejando—
—¿Acerca de..?—pregunto con recelo la joven.
—Si mis planes para formar mi propia unidad mercenaria no salen adelante, me ha ofrecido un sitio en la suya—
Carol se molesto y no se lo callo—Entonces ni toda su unidad mercenaria te protegería de mi por haber tomado esa decisión—La joven entró en la casa a paso decidido.
—Mujeres, ¿llegare a entenderlas algún día?—dijo en voz alta y se fue detrás de ella.

La teniente coronel Kyle se despertó al día siguiente con una buena resaca. No recordaba como había llegado a su antigua habitación en la mansión Gates. Todavía llevaba puesto el uniforme cuando se levanto de la cama. Tuvo el tiempo justo para ducharse y vestirse con la ropa que le había preparado el servicio antes de bajar al comedor. Cuando salio de su habitación se topo con una de las sirvientas que la saludo y rápidamente entro para ordenar el cuarto.
La mansión Gates se encontraba en las afueras de New Bakerstown, que a su vez estaba a unas 3 horas en carretera de la capital planetaria. New Bakerstown era una ciudad de casi un millón de habitantes, en plena zona agraria del continente. El Baron Hamilton Gates era el administrador de la ciudad y de los terrenos colindantes, aunque por motivos de salud prácticamente todas sus responsabilidades habían recaído sobre su hija menor Sarah Gates. Aunque Sarah pasaba poco por la mansión hoy se encontraba en el comedor con el resto de la familia. Sarah era siete años mas joven que Selina pero ya había tomado la responsabilidad de llevar los asuntos de la familia y ademas con gran pericia. El padre de Selina se encontraba en bata sentado en su silla de ruedas presidiendo la mesa del comedor con su hermana a su derecha y su madre a la izquierda. Elisabeth Joan Kyle era una mujer muy vital, a pesar de haber llegado a los 63 años mantenía una figura esbelta y pocas arrugas surcaban su todavía atractivo rostro. La señora de la casa se encarga de administrar varias galerías de arte y la nueva fundación Gates para veteranos de Kestrel. Selina había heredado sus rojos cabellos de su madre así como sus ojos verdes, mientras Sarah tenia los ojos azules y el pelo moreno de su padre.
Selina desde la entrada del comedor veía a su padre con aspecto cansado y con enormes ojeras en el rostro. La hija mayor de los Gates recordaba la fuerza que hace unos años tenia su padre, antes de su enfermedad y sobre todo antes de la muerte de su hermano David. Estas desgracias habían hecho mella en la salud del cabeza de familia y no era mas que una sombra del hombre que era antes. La mercenaria también se sentía culpable de la situación en parte, pensaba que su abandono de las FAMF había añadido un peso al corazón de su padre que añadido a lo que vino posteriormente pudo quebrar al gran hombre.
—Selina, hija, no te quedes ahí parada y ven a desayunar—dijo su madre mientras revisaba las noticias en su holo-pantalla.
La mercenaria se sentó a la larga mesa al lado de su hermana, que estaba revisando unas notas en su agenda.
—Vaya Kat, creía que ibas a dormir hasta la hora de comer—comento Sarah sin mirarle y con cierto burlon.
Aunque no tenias muchas ganas de hablar por el dolor de cabeza, Selina respondió de manera seca—No estoy tan cansada para tener que dormir tanto.—
—Por favor, nada discutir, hace una bonita mañana—les reprendió su madre—No la estropeéis.—
Las jóvenes se mantuvieron en silencio durante el resto del desayuno. Selina se tomo un café de especias solo y cuando estuvo a punto de levantarse de la mesa su madre le miro fijamente.
—No se si te acuerdas, pero llegaste inconsciente a casa—
Selina inconscientemente bajo la mirada y en voz baja dijo—No lo recuerdo. Creo que bebí demasiado en el funeral del Leftenant-General, pero me parece que sali de la casa de los O´Reese todavía consciente—
Su madre le miraba con un mirada de reprobación y enfado—Menos mal, que aquel joven fue todo un caballero y te “acompaño”—
—Madre, ¿quien me acompaño?—
—No tuve la suerte de conocerle, Raython fue quien hablo con él y lo ayudo a llevarte hasta tu habitación. Por supuesto Raython me lo contó todo esta mañana. No quiero ni pensar en el espectáculo que habrás dado en la casa de los O´Reese—
—Ni que fuera la primera vez—dijo Sarah en voz baja.
—No fui ninguna deshonra para el nombre de la familia, ni ayer ni nunca—Selina respondió alzando la voz.
Se levanto y salio del comedor sin mirar atrás mientras su madre la llamaba para que volviera.

La teniente coronel dirigió sus pasos hacia el garaje de la mansión. No había nadie en el garaje atendiendo a los coches y fijo la vista en la esquina del fondo donde se encontraba un enorme bulto cubierto con una lona anti-polvo. Se acerco y retiro la lona protectora. Allí se encontraba su primer coche, un Typhoon azul plateado, un impresionante deportivo de dos plazas. Se lo había regalado su padre cuando ingreso en el ICNA y ella se lo había dejado a su hermano cuando recibió su primer destino al finalizar su estancia en Nueva Avalon. La última vez que había visto el coche fue hace casi tres años, su hermano Nathan se lo había llevado desde Nueva Avalon a Outreach. Por aquel entonces Nathan estaba a punto de comenzar su segundo periodo de servicio y se le había asignado como destino el regimiento del 5º de la Guardia de Davion, que se encontraba cerca del frente con los Clanes. Selina recordaba como le dio una enorme sorpresa cuando vio el deportivo aparcado en frente de su apartamento, con su hermano tumbado en el capo durmiendo al sol de Outreach. Desperdicio un permiso de 2 semanas para llevarle el coche y estar con ella durante unos días. Había utilizado la excusa del coche para convencerla de que hiciera las paces con su padre.
Selina, sin darse cuenta, se había sentado en la plaza del conductor. Agarraba con fuerza el volante y comenzó a llorar, estaba de nuevo en el garaje. Los recuerdos le golpearon con mas fuerza, el coche le transportaba a esa tarde de octubre del 51, la ultima vez que lo vio con vida. La mercenaria sollozaba mientras escuchaba en su cabeza a su hermano. El recuerdo de cada frase y cada palabra la atormentaba, sobre todo la promesa de arreglar las cosas con su padre que le arranco su hermano antes de marcharse, Selina sabia que no la cumpliría. La oficial olvido su dolor de cabeza, dejando se llevar por la corriente de recuerdos. Su mente fue tiempo adelante, ella luchaba en Luthien y sobrevivía, mientras, el Corsair su hermano fue derribado en los cielos de La Grave por un omnicaza de los Halcones de Jade. Fue durante la vuelta de los Cosacos de Luthien donde supo de la muerte de Nathan. Como militar profesional acostumbrada a lidiar con la muerte, Selina encajo con bastante entereza la noticia en ese momento, ahora en ese garaje no podía evitar quedarse sin aire. Todo le daba vueltas mientras su mente revivía cada pasaje de memoria del pequeño permiso que tuvo que tomar para regresar a Kestrel y ver su familia para dar un ultimo adiós a su hermano en el panteón familiar. Como final cruel, le quedo la visión de su padre sentado en su silla delante de la tumba de su hermano, con la bandera de la mancomunidad federada que había cubierto el féretro vació cuidadosamente doblada reposando en sus piernas. Padre e hija, delante de la lapida de Nathan Gates se tragaron ambos su orgullo y volvieron a hablarse. Selina forzó a su mente a volver al presente, a su Typhoon, al garaje, a la mansión familiar. Se apiado de su yo del pasado por no haber sido mas comprensiva y se dio cuenta que todavía se debía la posibilidad de cambiar algunas decisiones que había tomado. Ese coche le había mostrado que todavía podía arreglar algunas cosas.

Raython permanecía muy callado cerca de la puerta principal del garaje mientras estaba viendo como Selina se desahogaba en el coche. Sabia que tenia que darle un poco mas de tiempo antes de avisarla. Como mayordomo, había estado cuidando de esta familia desde hace 25 años y por ello conocía sus secretos, como se comportaban, habiendo vivido los buenos y malos momentos. Mas allá de su obligaciones, había llegado a querer a cada uno de los integrantes de la familia, y sufrió casi como ellos las desgracias de los últimos años pero sabia que se tenia que seguir adelante. El viejo dicho de “El tiempo lo cura todo” se le paso por la cabeza pero el quería haberle añadido “lentamente”.
El viejo mayordomo aparto sus pensamientos a un segundo plano y dio cuenta que la señorita Kyle, que era como quería que el servicio la llamara, ya se estaba tranquilizando. Raython dio dos pasos hacia adelante.
—Señorita Kyle—
—Raython—dijo mientras terminaba de secarse las lagrimas en la manga de la blusa—¿Cuanto tiempo llevas ahí?—pregunto casi con un tono normal.
—Acabo de llegar—mintió.
—¿Quieres algo?—pregunto cuando salia del coche.
—Su padre quiere hablar con usted en terraza del jardín—
—¿Sabes el motivo de esa charla?—
—No sabría decirle señorita Kyle—respondió sinceramente—Le acompañare hasta la terraza, si no es molestia—
—De acuerdo—
Entraron en la casa y pasaron por el gran vestíbulo de la entrada en dirección a la terraza. La señorita Kyle se paro allí.
—Raython, esta noche cuando llegue a la mansión a la vuelta del funeral, según mi madre, me trajo un joven—
El mayordomo se paro y se dio la vuelta—efectivamente, estabais dormida cuando llegasteis. Según el joven nada mas entrar en el taxi os quedasteis dormida y se ofreció a escoltaros hasta aquí—
Raython noto como la joven se avergonzaba un poco—Menos mal que estaba ese joven oficial porque sino llega a ser por su ayuda solo no habría podido llevaros a vuestra habitación. Ya no tenéis 9 años, señorita Kyle.—
—¿No se presento, no le preguntaste su nombre?—
—Se presento como Dominic Wade—
—Pobre de él, se ha metido un buen lío. La hija de O´Reese lo va a despellejar cuando se entere—dijo en voz baja Kyle
—¿Quiere preguntarme algo mas?—pregunto el viejo mayordomo.
—No, vamos a ver a mi padre—

2 comentarios:

Migue dijo...

Pues ya el siguiente episodio,.. no?

Mad dijo...

Así que la "Señorita Kyle" tiene su corazoncito... interesante.